jueves, 8 de diciembre de 2011

Relatando historia...Visigoda.

La siguiente entrada estará dedicada exclusivamente a la narración de una parte de la historia perteneciente a la Edad Media, cuando las poblaciones germanas decidieron asentarse en Hispania y los visigodos lograron expulsar a vándalos y alanos, y lograron retener en Galicia a los suevos, justo la época en la que fundaron el reino Toledo.
Punto 1. Las incursiones germánicas en la Península.
El final de la expulsión y la crisis del siglo III propiciaron que las poblaciones germánicas se fueran asentando lentamente dentro de las fronteras del imperio romano. A veces, los hacían de manera pacífica, mediante un pacto con Roma que les otorgaba el derecho a instalarse en determinados territorios, generalmente a cambio de su fuerza militar; pero, otras veces lo hacían con violencia, mediante el saqueo. Vándalos, suevos, alanos y visigodos fueron los pueblos que alcanzaron las fronteras de Hispania.
En el año 409, éstos, penetraron en la Península; por un lado, los visigodos expulsaron a vándalos y alanos al norte de África, por otro, arrinconaron a los suevos en las tierras de la actual Galicia, consolidándose así el reino suevo en dicho territorio, que permaneció durante casi 100 años, hasta que fue conquistado definitivamente.
A cambio, los romanos concedieron a los visigodos tierras en el sudeste de la Galia (la actual Francia), que, con las expulsiones se extendieron hacia el sur de los Pirineos. A comienzos del siglo VI, los visigodos fueron expulsados de la Galia por los francos y es entonces cuando se establecen en la Península. Toledo pasará a ser la capital.
Punto 2. El reino visigodo de Toledo.
Los visigodos ocuparon Hispania durante tres siglos. Su asentamiento se redujo prácticamente a la zona oriental de la Meseta, rechazando zonas montañosas y costeras. Nunca llegaron a dominar de manera efectiva toda la Península; las luchas con los suevos, las sublevaciones de los vascones y presencia de los bizantinos fueron los obstáculos principales a ese dominio.
El reino de Toledo alcanzó su plenitud en la segunda mitad del VI y la primera del VII. A ello contribuyeron algunos reyes, que lucharon por una unificación jurídica, territorial y religiosa.
El rey Leovigildo consolidó la autoridad real, conquistó el reino suevo y ganó terreno a los vascones y cántabros; su hijo Recaredo se convirtió al catolicismo, por lo que impulsó la unidad religiosa. El rey Recesvinto compiló las leyes para todo el reino en el llamado Fuero Juzgo.
No se trató simplemente de una unificación territorial y jurídica, sino que, también tuvo gran importancia el proceso de fusión cultural entre la minoría germánica junto con ell pueblo hispanorromano.
Punto 3. La monarquía visigoda.
La monarquía visigoda era electiva; el rey era elegido por las principales personalidades, lo que provocaba muchas luchas y disputas políticas, que a menudo desembocaban en el asesinato del monarca para situar en su lugar a otro.
El rey era auxiliado por el Aula Regia, un consejo que administraba el palacio real, y por duques y condes, que gobernaban las provincias. Las decisiones religiosas y políticas se tomaban en los concilios, en los que participaban el rey, el clero y el Aula Regia.
Durante la segunda mitad del siglo VII las luchas entre el rey y los nobles se multiplicaron, lo que facilitó la invasión musulmana en el año 711; que a su vez, provocó el final del reino visigodo.

1 comentario:

  1. Aunque llega tarde si pensamos en un desarrollo cronológico para el blog, la entrada complementa los contenidos vistos en clase y también las entradas de vuestro blog.

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